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Dasmeli Campos

12/07/2007 GMT 1

Con una inversión de dos millardos de bolívares

bellaprincesa @ 18:12

Santa Rosa de Agua se  poblará de palafitos dignos

Las viviendas tendrán una superficie de 70 metros cuadrados. Contarán con dos cuartos, un baño, sala-comedor, lavadero y cocina. La obra incluye con una troja donde los pescadores podrán amarrar sus chinchorros y sus chalanas 

Dasmeli Campos 

  1061_palafitos21.jpg Al caminar por los palafitos de Santa Rosa de Agua acompañados por la suave luz del sol mañanero, sentimos la presencia del marullo lacustre que golpea, de manera constante y acompasada, por debajo de las moradas levantadas sobre el Lago de Maracaibo, testigo milenario de los pueblos de aguas del estado Zulia.

   Adelantamos unos pasos y observamos, muy cerca, a un pequeño grupo de niños de rasgos indígenas que se baña en las aguas lacustres. Los muchachos, de manera acorde, se sumergen en el agua verdosa y luego prorrumpen como delfines retozones y traviesos. A lo lejos nos saludan efusivos tres niños, que van y vienen montados en una descolorida canoa pintada de azul marino.

   Por su gente, su historia, su arquitectura autóctona y por ser un espectáculo singular, Santa Rosa de Agua, ubicada al norte de Maracaibo, representa uno de los patrimonios arquitectónicos de belleza natural y atractivos turísticos más importante del estado Zulia. Esto le valió a Santa Rosa de Agua ser declarada en 1992, bajo el decreto número 038 de la alcaldía de la capital del Zulia, como “patrimonio arquitectónico de la ciudad de Maracaibo”.

   Por esto, es trascendente recordar un poco la historia de esta localidad palafítica. Pues, hace tal vez más de un siglo, los paraujanos (indígenas que en el idioma español significan “hombres del sitio, hombres del agua”) provenientes de La Guajira inmigraron para asentarse en las aguas del Lago de Maracaibo, específicamente en la bahía. Allí construyeron sus hogares, en una red de palafitos que les proporcionó puerto seguro y vivienda. Así nació lo que hoy conocemos como Santa Rosa de Agua.

   Las viviendas palafíticas tienen una característica muy propia de los indígenas, ya que -además de estar asentadas en estacas sobres las riberas lacustres del Lago de Maracaibo-, responden a un diseño propio, adecuado a un ambiente y al clima de la zona. De tal manera, el palafito es una vivienda hecha básicamente de madera que se adapta rápidamente a las condiciones particulares de la costa, caracterizada por la humedad, las mareas, los constantes y fuertes vientos además de la salinidad.

   Hoy, en pleno Siglo XXI, Santa Rosa de Agua no sólo está poblada de indígenas añú y paraujanos como en sus primeros años, sino que también la habitan alijunas (forma de como los indígenas llaman a los blancos), quienes han crecido dentro de la población y que aman esta forma de vida, como los primeros habitantes de Venezuela.

   Por eso, de acuerdo con el transcurrir de los años, los avances de la tecnología y la llegada de la modernidad, los habitantes de Santa Rosa de Agua decidieron reformar el modelo de vivienda en el que siempre han vivido, lo que significa reestructurar y reorganizar esta zona palafítica del municipio Maracaibo.

   Los estudios antropológicos de uso, existencia y arquitectura de viviendas palafíticas y su relación con las formas de vida ancestral de los pueblos de agua, conllevó a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) a declarar al palafito patrimonio de la humanidad. Cabe destacar que el objetivo de esta organización es el construir la paz en la mente de los hombres mediante la educación, la cultura, las ciencias naturales, sociales y la comunicación.

   En Santa Rosa conviven pescadores y cortadores de mangle. En esta parte de Maracaibo, crecieron hombres como “El Indio” Miguel Ortega y Jesús Rosario Ortega “Cheboche”, quienes le cantaron y dejaron escritas décimas inovidables dedicadas a Santa Rosa.   

Una idea que se concretó

   Mediante el acompañamiento social del consejo comunal del sector, los habitantes de Santa Rosa de Agua recibieron el asesoramiento profesional requerido para adelantar el  proyecto de sustitución de los palafitos, de las rústicas viviendas de madera levantadas sobre estacas, por otras más cómodas y dignas, sin que pierdan su sentido arquitectónico tradicional.

   Entre las instituciones que asesoran al consejo comunal se encuentra el  Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega” (CEP) de la comunidad Santa Rosa de Agua, asociación civil sin fines de lucro, que se inició como un movimiento social, con la misión de elevar y sustentar el nivel y calidad de vida de los ciudadanos.

   El equipo directivo del CEP fue de los primeros motivadores de los habitantes del sector La Puntica para que se organizaran como consejo comunal. Constituida esta organización comunitaria, el proyecto de construcción de los nuevos palafitos pudo se adelantó con una visión más segura.

   “El CEP sirvió de puente para entrelazar a la comunidad organizada con otras instituciones públicas de Estado venezolano. Es satisfactorio darnos cuenta que el esfuerzo comunitario comenzó a dar sus frutos. Pues, lo que inicialmente era apenas idea que daba  vueltas dentro de la cabeza de algunos, ya empezó a ejecutarse. Nos sentimos orgullosos de apoyarlos”, destaca con emoción Yoraida Morán, directora del CEP.

   Antes de comenzar la ejecución del proyecto, los integrantes del Consejo Comunal El Paraujano, organización registrada el 3 de octubre de 2006.  recorrieron la comunidad de Santa Rosa de Agua y, esperanzados, tocaron las puertas de los palafitos para plantear el sueño que pensaban convertir en realidad. 

   -Todos estuvieron de acuerdo con el proyecto. Sin embargo, muchos  se mostraban incrédulos, porque pensaban que la idea jamás se haría realidad, afirma los integrantes del consejo comunal, recordando aquellos días.  

 40 nuevos Palafitos

  Cumplida la fase anterior, los miembros del Consejo Comunal El Paraujano efectuaron una asamblea en la que informaron sobre los pasos que se adelantarían para concretar el cumplimiento del proyecto, bajo la asesoría de representantes de Fondo Común y de la mano del CEP.  

   La construcción de los nuevos palafitos es un proceso lento, por lo que llevará varios años concluir esta obra. Estimulados por circunstancias que viven a diario, para los hombres y mujeres de Santa Rosa bien vale la pena esperar.

   Hoy con la comunidad organizada bajo el Consejo Comunal llamado El Paraujano, cuyos integrantes fueron elegidos por la misma comunidad que ha depositado su confianza en esta organización comunitaria la viabilidad y culminación de éste propósito. 

   Los recursos para la construcción de cuarenta y cuatro palafitos, que suma 2 mil millones de bolívares, fueron asignados en los meses de noviembre y diciembre de 2006. Lo que permitió que en los primeros días del mes de enero del año en curso comenzara la construcción de una parte de los nuevos palafitos.

   En la primara etapa del proyecto, se destinarán 720 millones de bolívares para la construcción de ocho palafitos. La culminación de la edificación de este conjunto de viviendas está fijado para los primeros días del próximo mes de agosto. Previa evaluación de la labor realizada y de los resultados que arroje la auditoria social, el gobierno central suministrará el financiamiento requerido para  proseguir éste ejecutando el proyecto comunitario.

   En total serán construidos cuarenta palafitos, obra que beneficiará a igual número de familias propietarias de éstas viviendas lacustres. Como se  comprobó que existen núcleos familiares que acogen a otros que no tienen viviendas propias, al finiquitarse la construcción de los palafitos se hará un censo para precisar la cantidad de familias que necesitan de un hogar donde vivir. De acuerdo a la cifra que arroje el censo, se edificarán nuevas construcciones para cubrir éste déficit habitacional. 

Prohibido equivocarse

   De acuerdo con la experiencia de otras comunidades palafíticas, como lo es el caso de Ceuta, pueblo de agua del municipio Baralt, cuyas bases o pilotes de concreto  tuvieron una corta durabilidad en el agua, los ingenieros que asesoran la construcción de los palafitos de Santa Rosa realizaron varios estudios que les permitió determinar cuáles eran los materiales que se debían utilizar para edificar las nuevas viviendas.

   -De tal manera, pudimos calcular la cantidad exacta de concreto que se debía utilizar en los pilotes. Igualmente se determinó con precisión la forma cómo debían ser construidos. Estos estudios también nos establecieron el uso de materiales que pudieran resistir durante varios años a la acción de corrosión del agua, como la han soportado la estructura de los palafitos de madera.

   También es importante conocer cómo estos palafitos de madera han podido resistir el deterioro normal ocasionado por el tiempo y la corrosión lacustre.

   -Los tablones de madera con los que fueron construidos estos palafitos, no es el mismo con los que hoy en día estas viviendas se mantienen de pie. Pues, los sus habitantes permanentemente le hacen trabajos de mantenimiento y reacondicionamiento a sus moradas. De tal modo, cuando observan que un pilar o una pancha de madera que encuentra en mal estado o está a punto de romperse por la humedad, la reemplazan por otra nueva. Por ello, los palafitos han podido permanecer levantados sobre las aguas lacustres durante muchos años.

   Además de la sustitución de la vieja estructura de los palafitos, se tomó en cuenta su reordenamiento arquitectónico, ya que actualmente las viviendas están pegadas unas a otras. Por tanto, para llegar a un palafito hay que atravesar otro, lo cual rompe la intimidad de las familias.

   “Las casas serán ordenadas por calles y contarán con sus respectivos puentes o caminerías. El trabajo que se está haciendo permite ahorrar costos, sin que implique la utilización de materiales de calidad, afirma Yolanda Bovea, vocera principal del Consejo Comunal del sector La Puntica de Brisas del Lago de Santa Rosa de Agua.

   Los palafitos tendrán una superficie de 70 metros cuadrados. Contarán con dos cuartos, un baño, sala-comedor, lavadero y cocina. Además tendrán una troja donde los pescadores podrán amarrar sus chinchorros y sus chalanas.

   -Las bases serán de concreto. Para no perder su diseño arquitectónico, las vigas y el revestimiento serán de madera. Con el fin de prolongar su durabilidad, en la plataforma de los pisos se utilizará lozacero, un tipo de cerámica de alta calidad que es resistente a la acción de deterioro o corrosión del agua. Por su parte, el techo será construido con un tipo de lámina climatizada conocida como miltejas. Las paredes estarán levantadas en madera. Sólo se alzarán dos paredes de concreto en los sitios de la vivienda donde se ejerce la mayor fuerza, como son el baño y la cocina, destaca Bovea.

El poderio de la union comunitaria 

   Por lo visto, dentro de pocos años los palafitos de madera podridas y deterioradas por la acción del agua lacustre quedarán para el recuerdo. En este sentido, los habitantes de Santa Rosa de Agua sostienen que no perderán la cultura ancestral con la que nacieron y crecieron. Aclaran que los cambios tienen un solo objetivo: mejorar radicalmente sus condiciones de vida.       

   Lo importante de los cambios que se adelantan en Santa Rosa de Agua, es que cuentan con la participación decidida y activa de los habitantes del sector, quienes construyen sus viviendas para que sus hijos puedan llevar la vida digna  que todo ser humano se merece.

   Desde esta perspectiva, los hombres, las mujeres y los niños de La Puntica de Santa Rosa de Agua, muestran su júbilo y la satisfacción por el trabajo que está en marcha. Además mantienen vivas sus esperanzas, porque la culminación de éste gran sueño servirá para rescatar a Santa Rosa de Agua como un importante patrimonio histórico y turístico y de los hombres de agua del estado Zulia. 

   “Me siento contenta porque tendremos una vivienda digna para nuestros hijos”, manifestó Yasmín Gómez, habitante del sector La Puntita. 

Después de observar la ardua labor que cumple este grupo de hombres y mujeres, recordamos las palabras pronunciadas por Carlos Molina, vice ministro de Gestión para el Desarrollo Turístico, durante la visita realizada a Santa Rosa de Agua el pasado 20 de mayo con la finalidad de elegir y juramentar a los voceros del Consejo del Poder Popular para el Turismo, quienes tendrán la responsabilidad de dinamizar el potencial turístico de la zona.

   “Hay que trabajar todos unidos para construir las ciudades como destino turístico, porque toda Venezuela tiene ese potencial. En primer lugar, aunque sean pocos los recursos, el trabajo más importante es el que hace la gente con iniciativa, responsabilidad y voluntada propia”, resaltó Carlos Molina en esa oportunidad.

   Esa “iniciativa, responsabilidad y voluntada propia” a la que aludió el viceministro Molina, como medio para que las comunidades puedan alcanzar un nuevo nivel de vida, se  siente y se respira a bocanadas mientras caminamos por los palafitos de Santa Rosa de Agua, acompañados por la suave luz del sol mañanero que entibia con entusiasmo las aguas del Lago de Maracaibo.                        

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